Generador de nombres de orcos
Pulsa generar para sacar una tanda de nombres de orco ásperos y fáciles de gritar, o coge uno de los cincuenta de más abajo. Las formas de clan y los epítetos ganados salen de la misma herramienta, así que puedes nombrar a un saqueador suelto o a una banda entera de una sentada.
El número que hay al lado de cada tanda es la semilla. Guárdalo, o comparte el enlace, y vuelven exactamente los mismos nombres. Número de tanda 112921
50 nombres de orcos para bandas y villanos
Estos cincuenta están elegidos por cómo suenan y no tirados al azar. Cada entrada dice qué hace el nombre en la boca y a qué clase de orco le pega.
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Dos sílabas, dos golpes y se acabó. La zeta del principio y la del final encierran la palabra entera, y es el nombre de orco más limpio que da esta lista.
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El grupo ng es el mismo de tango o de mango, así que suena natural aunque el nombre no lo sea. Va con un orco grande y poco hablador.
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La costura nd deja un rebote en mitad de la palabra. Es el nombre de un explorador, no el de alguien que dé órdenes a nadie.
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Coz significa patada de caballo en español corriente, así que el nombre ya trae dentro un golpe sin que nadie tenga que explicarlo.
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El grupo lt cierra la primera sílaba de golpe y la segunda se corta en zeta. Sirve para un guerrero de primera fila y para poco más.
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La jota raspa en la garganta, que es lo más parecido que tiene el español a un gruñido. Este nombre se apoya entero en ella.
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Empieza y termina duro, con la jota delante y la ce final cortada. Los orcos con nombres acabados en ac suelen venir del interior.
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Más grave que casi todos los de aquí, porque acaba en erre y no en zeta. Encaja en un veterano al que ya nadie discute.
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Dos sílabas de igual peso, así que ninguna se come a la otra. Es un buen nombre para escribir en un estandarte y leerlo de lejos.
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El grupo lj es el de aljibe, raro pero legítimo. Marca a un orco de una tribu que casi nadie ha visto de cerca.
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La uve seguida de erre no es una apertura española normal, y por eso el nombre suena a lengua ajena sin dejar de poder decirse.
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Vocales oscuras las dos, sin una sola letra clara. Es el nombre más sombrío de la lista y funciona mejor en un villano que en un aliado.
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Un zumbido en la primera sílaba y un corte en la segunda. Se le pone a quien lleva el saco, no a quien lleva el hacha.
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La jota abre y la erre cierra, así que la palabra empieza y acaba arrastrando. Va bien con un heraldo, porque aguanta que lo griten.
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Forma larga de Zargaz, con enlace en medio. El grupo zg es el de juzgar, que es exactamente lo que hace que se pueda decir en español.
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Tres sílabas que van bajando de tono. El enlace lleva una e, así que no rima con nada de lo que tiene delante ni detrás.
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La ese del enlace silba justo antes del golpe final. Buen nombre para un rastreador o para alguien que llega antes que su banda.
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El grupo rg del centro es el de amargo, y aquí sostiene el peso de toda la palabra. Es un nombre de mando, no de tropa.
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La ele y la ce se encuentran en mitad de la palabra igual que en calcar. Suena a orco pequeño, rápido y desagradable.
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Termina en ene, cosa rara en esta lista, y eso lo deja abierto en vez de cortado. Va con un chamán o con quien habla por el clan.
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Cuatro sonidos duros seguidos y ni una vocal clara. Es el nombre más difícil de decir deprisa de toda la página.
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Acaba en ce, que en español es un final poco frecuente y por eso corta más. Reservado para un ejecutor de clan.
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El grupo sg es el de rasgo. Aquí hace que la palabra se arrastre justo antes del golpe, que es la mejor parte del nombre.
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Empieza con dos consonantes juntas y acaba con una zeta seca. Sirve para un orco criado fuera, entre gente que no era de los suyos.
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La forma femenina más corta posible. Cierra en vocal abierta sin ablandar nada de lo que viene delante, que es justo el efecto buscado.
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Tres sílabas y una erre suave entre vocales al final. Suena a orca mayor, de las que ya no salen a combatir y siguen decidiendo quién sale.
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La ele del final baja el tono y deja el nombre casi triste. Es de los pocos de aquí que admite un personaje complicado.
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Empieza suave para lo que es esta lista y termina rodando. Va con una orca que negocia antes de sacar nada del cinturón.
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Lleva dentro la palabra dura sin haberla puesto a propósito, y es exactamente lo que describe. Un nombre de jefa de banda.
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Vocal oscura al principio y vocal abierta al final. Ese contraste hace que el nombre parezca más largo de lo que es.
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El grupo rn del final es incómodo y se nota al decirlo. Sirve para una orca a la que nadie ha tratado bien nunca.
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Dos jotas no, pero sí una jota y dos ges, que es casi lo mismo. Es un nombre de guardia de puerta o de carcelera.
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El epíteto llega después del hecho, así que este es como llaman al personaje cuando empieza la historia y no como lo llamaron al nacer.
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Verbo más nombre, la misma fábrica que da cascanueces o rompeolas. En español ese compuesto no cambia de género, y eso hace el trabajo solo.
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La jota del nombre y la del epíteto se responden. Es una repetición buscada: los orcos eligen epíteto por cómo suena, no por lo que dice.
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Nombre grave y epíteto explícito. La combinación funciona porque el nombre no compite, se limita a sostener lo que viene detrás.
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Gartaz es corto y anodino, que es lo normal en un nombre de nacimiento. Todo lo interesante del personaje está en la segunda mitad.
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Un orco al que le pusieron ese nombre después de una escena concreta que la tribu sigue contando mal a propósito.
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El epíteto es de asedio y no de duelo, así que coloca al personaje delante de una puerta y no dentro de una sala.
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Es un insulto convertido en título, que es como funcionan la mitad de los epítetos orcos. El personaje lo lleva a propósito.
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Escupefuego es una palabra que existe en español desde hace siglos. Aquí nombra a un orco que trabaja con brea y con aceite.
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Nombre oscuro y epíteto de oficio desagradable. Sirve para el que hace las preguntas cuando ya no queda nadie más dispuesto.
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Mismo epíteto, mismo compuesto, solo cambia el artículo. La palabra Matalobos no se mueve, porque en español no se mueve.
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La te y la ce del nombre pican antes de que llegue el epíteto. Es la orca a la que mandan por delante cuando conviene asustar.
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Tres sílabas redondas seguidas de un epíteto que no lo es en absoluto. El contraste es lo que hace memorable el conjunto.
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Nombre de dos sílabas y epíteto de cuatro. El desequilibrio se oye al decirlo y deja todo el peso en el oficio.
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La forma de clan pone la banda por delante de la persona, que es como la mayoría de las tribus presentan a alguien que aún no ha ganado nombre.
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Un diente roto es una marca visible, así que el clan entero se reconoce sin necesidad de estandarte ni de contraseña.
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Fosa Roja nombra un sitio, no una hazaña. Los clanes que se llaman por el terreno suelen ser los que llevan más tiempo allí.
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Cuatro palabras para presentar a una sola orca. Se usa la primera vez y nunca más, porque después ya basta con Naltura.
¿Qué hace que un nombre suene a orco en español?
En español la dureza no viene de amontonar consonantes, porque no se puede, sino de la jota, de la erre doble, de la zeta y de las sílabas cerradas con vocal oscura. Un nombre de nacimiento tiene una o dos sílabas. Lo largo siempre es un epíteto ganado o un clan pegado detrás.
Un nombre de orco tiene que sonar como si se hubiera gritado mucho antes de que nadie lo escribiera. Vocales cortas, golpes secos y ningún adorno. Si tardas tres segundos en decirlo, no es un nombre de orco, es un título.
Dónde está la dureza en español
Las listas inglesas apilan consonantes al final de la palabra. El español no puede hacer eso, y tampoco le hace falta. Aquí lo áspero es la jota, que raspa en la garganta y es lo más cercano a un gruñido que tiene el idioma, más la erre doble, la zeta y la ce y la ge delante de a, o y u. Los finales en az, oz, uz y ac cortan de verdad, y las vocales oscuras hacen el resto. Jurgaz o Zarizgaz son duros sin romper una sola regla del castellano.
La regla de costura
Todo radical acaba en r, l o n, y toda pieza de cierre empieza por g, c, d, t o j seguidas de a, o o u. Las quince uniones que salen de ahí existen todas en español corriente: juzgar, arder, marjal, algo, saldo, aljibe, tango, banco, monja. Y como detrás de la costura no aparece nunca una e ni una i, la ge y la ce no pueden ablandarse. Las piezas de enlace llevan solo e o i, así que jamás riman con el radical que tienen delante ni con la cola que tienen detrás.
Nombre de nacimiento, nombre ganado y clan
Las sociedades orcas nombran dos veces. Primero el nombre de nacimiento, corto y sin gloria, y después el nombre ganado, que llega cuando pasa algo ruidoso. La herramienta da los dos, y además la forma de clan: Zargaz, luego Zargaz el Rompehuesos, luego Naltura del Clan Cráneo Partido. Usa el corto en la mesa y guarda el largo para el momento en que presenten al personaje ante alguien que debería preocuparse.
Los epítetos son todos del tipo verbo más nombre, como Rompehuesos, Sacatripas o Escupefuego, y en español esa clase de compuesto no cambia de género: se dice el Rompehuesos y la Rompehuesos igual. Por eso aquí solo cambia el artículo y nunca puede salir una concordancia rota. Y si vas a nombrar una banda entera, repite un final a propósito: Zargaz, Golgaz y Jurgaz suenan a hermanos, y eso vale más en una escena que cualquier nombre ingenioso suelto.
Más generadores de nombres
Las mismas reglas de unión, otro género. Cada uno tiene su propia herramienta y sus propios cincuenta elegidos.