Apodos para tu novio

Ciento dos apodos para tu novio, repartidos en seis listas para que vayas directamente al tipo que quieres. Cada uno lleva una nota sobre a quién le va bien y dónde funciona, porque el apodo acertado depende mucho más de él que de lo dulce que sea la palabra.

102 apodos para novio, agrupados de seis maneras

Salta directamente a la lista que quieras. Los tiernos y los graciosos son por donde empieza casi todo el mundo, los románticos son para una relación con años encima, y la última construye un apodo con su propio nombre.

Apodos tiernos para tu novio

Los suaves, los de todos los días. Son los que se usan en casa y no delante de sus amigos, y casi todas las parejas empiezan por algún punto de esta lista antes de inventarse algo propio.

  1. El más seguro que existe: cálido, protector y casi imposible de tomarse a mal. Le va igual de bien a un novio muy alto que a uno al que abrazas entero, y por eso casi todo el mundo cae aquí primero.

  2. Una sola palabra, dicha en voz baja, normalmente en público sin que nadie se dé cuenta. Es el apodo tierno que sobrevive a que lo oigan, así que es de los más fáciles para probar en voz alta.

  3. Blando, abrazable y sin una gota de azúcar. Perfecto para un novio grande y tranquilo al que le daría vergüenza que le llamaran algo dulce delante de gente.

  4. Diminuto y cariñoso, y funciona mejor cuanto menos diminuto sea él. Si le pones detrás la inicial de su nombre deja de ser un apodo de catálogo y pasa a ser vuestro.

  5. Pequeño, callado y completamente inofensivo. Le va a un novio discreto, y se estira a Ratoncito cuando quieres la versión todavía más suave de lo mismo.

  6. Una pulla tierna que se lee como cariño y no como un comentario sobre su estatura, sobre todo cuando el alto es él. Se dice con la mano en el brazo.

  7. El clásico de repostería, dulce sin llegar a empalagar. Mejor guardarlo para casa que para el grupo de amigos, porque Bizcocho no sale indemne de una cena con ellos.

  8. Bobo, alegre y sorprendentemente duradero. Le va a un novio que se ríe con facilidad, y es de los pocos tiernos que siguen funcionando cuando estás enfadada con él.

  9. Pequeño, cálido y un poco ridículo, que es justo la gracia. Encaja con un novio que se toma en serio a sí mismo en todas partes menos cuando está contigo.

  10. Anticuado en el mejor sentido, de los que usaría una abuela. Llega como puro cariño, así que es una apuesta segura al principio de una relación.

  11. Para el novio que duerme muchísimo, come sin parar y aun así resulta encantador. Es tierno sin ser infantil, que es un hueco bastante estrecho de acertar.

  12. Pequeño, limpio y algo antiguo. Le va a un novio ordenado con todo, y suena afectuoso en vez de azucarado, que es lo que muchos prefieren con diferencia.

  13. Fresco, verde y discretamente gracioso. Funciona bien en una relación nueva y con un novio que todavía se está convirtiendo en quien va a acabar siendo.

  14. Juguetón y sin ningún sentido, en el buen sentido. Bueno para un novio que dibuja, que no para quieto o que no aguanta una llamada sin decorar un recibo.

  15. Cálido, sencillo y reconfortante, el apodo de comida para las parejas a las que Bombón les parece un paso de más. Le va al novio estable de los dos.

  16. Pequeño, liso y silenciosamente firme. Buen apodo tierno para un novio que habla poquísimo y resulta ser la persona más fiable que conoces.

  17. Osito con las esquinas limadas. Encaja con un novio joven, blando de corazón o nuevo en todo esto, y más adelante se convierte en Osito sin ninguna incomodidad.

  18. Para el que está genuinamente contento antes del primer café. Dicho en serio es precioso, y dicho con voz plana en una mañana mala es divertidísimo.

Apodos graciosos que le van a hacer reír

Bromas que siguen siendo cariñosas. Todas apuntan a una costumbre y no a su cuerpo, porque una broma sobre algo que hace se puede retirar y una broma sobre su físico ya no.

  1. Tontería afectuosa sin ningún insulto escondido dentro. Perfecto para el novio que se da con el marco de la puerta y después le pide perdón al marco de la puerta.

  2. Para el novio con las extremidades largas y ni idea de dónde tiene ninguna. Es un chiste físico que sigue siendo amable, porque un fideo es inofensivo y él también.

  3. Un cargo para el novio capaz de convertir en incidente el hacer una tostada. Los títulos de broma son graciosos porque no se los ha ganado, y este nunca se lo gana.

  4. Se despliega a la mañana siguiente, con voz formal y mirándole fijamente. Los apodos largos hacen gracia justo porque a nadie se le ocurriría acortarlos.

  5. Para el que dice que no tiene hambre y después se come la mitad de lo tuyo. Nombrar una costumbre siempre gana a nombrar un rasgo, y esta costumbre no cesa.

  6. Seco y algo mandón, mejor usado justo cuando está haciendo algo mal. La mitad del chiste es que responde al instante, todas y cada una de las veces.

  7. Para un novio que protesta de principio a fin de cualquier plan que en secreto le encanta. Es una pulla, pero se nota que es una pulla cariñosa, y él la nota igual.

  8. Un chiste sobre un puesto que ya no ocupa. Le va a un novio al que conociste por amigos, y sigue teniendo gracia en cada reencuentro con esos mismos amigos.

  9. Ácido, verde y levemente absurdo. Le va a un novio de humor seco al que cualquier cosa más dulce le resultaría absolutamente insoportable.

  10. Irónico si es lento y exacto si no lo es, así que funciona de las dos maneras. Eso lo convierte en uno de los apodos de broma más seguros para soltar pronto.

  11. La gracia es la distancia: la palabra más blanda posible apuntada al hombre menos blando posible. Dicho en voz alta en un gimnasio funciona el doble.

  12. Para el novio que tiene cuatro cargadores, tres mandos y un cajón de cables que no sabe identificar. Cariñoso, exacto e imposible de negar para él.

  13. Bautizado por el único misterio doméstico que no ha resuelto jamás. Los apodos de casa envejecen bien, porque la conducta que hay detrás no cambia nunca.

  14. Un doctorado concedido por dormirse en una película que eligió él mismo. La titulación inventada es lo que lo convierte en chiste y no en queja.

  15. Para el novio que va diez grados por encima de la habitación y aun así te roba el edredón. Alcanza su mejor momento a mitad del invierno.

  16. Se dice en serio si arregla cosas y con retintín si las estropea, y las dos versiones suenan cariñosas. En España es elogio directo; en otros sitios se entiende igual.

Apodos románticos para una relación seria

Estos llegan más tarde. Son más sencillos que los tiernos a propósito, porque un apodo que piensas usar durante años no puede ser un chiste que haya que explicar cada vez.

  1. El apodo romántico más sencillo y el más difícil de que se te quede pequeño. Pesa precisamente porque no dice nada ingenioso, y por eso aguanta diez años de uso.

  2. Enorme dicho así, sin ningún adorno, y perfectamente normal en toda la lengua. Es de los pocos que suenan igual de bien en una cocina y en una carta.

  3. Cálido, tradicional y sin ninguna ambigüedad. Es el que funciona delante de sus padres y sigue significando algo cuando estáis los dos solos.

  4. Formal hasta el punto de parecer deliberado. Guárdalo para aniversarios, cartas y esos momentos raros en los que una palabra más ligera no diría lo que quieres decir.

  5. Directo y un poco dramático, y mejor por ser las dos cosas. Es la palabra que el español presta a media Europa, y se lee todavía mejor escrita.

  6. Palabra de carta, y por eso parece una ocasión. Ponla al principio de una nota en vez de gritarla desde el pasillo y no suena rígida nunca.

  7. Es una afirmación grande, así que solo suena romántica cuando ya se lo creen los dos. Usada pronto es presión, y usada después de años es simplemente una descripción.

  8. Moderno, contenido y enorme. Dice que es al primero al que llamas sin usar ni una palabra blanda, lo que encaja con las parejas a las que el azúcar les da vergüenza.

  9. Para el novio que te sostiene en vez de arrebatarte. Es un cumplido sobre el carácter, que es bastante más raro que un cumplido sobre el aspecto.

  10. Dos palabras con todo el sentido de una relación larga plegado dentro. Funciona mejor dicho en voz baja al final de un día largo que como saludo al llegar.

  11. Un poco de otra época y sin ninguna vergüenza por serlo. Le va a un novio que no esperabas encontrar, y aguanta que lo digas delante de otra gente.

  12. Para quien te orienta cuando no sabes hacia dónde tirar. Es una imagen de mapa y no de azúcar, así que le sirve a la gente a la que lo empalagoso le puede.

  13. Para la persona que no ha fallado ni una sola vez. Es un elogio silencioso, y los elogios silenciosos son los que de verdad se recuerdan.

  14. Sincero cuando lo dices en serio y muy gracioso cuando acaba de hacer algo espantoso. Pocos apodos románticos cambian tan limpiamente entre los dos registros.

  15. Total, nada sutil y mejor usado con cuentagotas. Tiene fuerza de verdad si aparece una vez al año y ninguna si aparece todas las mañanas.

  16. Más que un apodo, es una promesa. Las parejas que lo usan suelen querer decir que la amistad fue primero, y se lee más hondo que cualquier cosa más dulce.

Apodos para tu novio en otros idiomas

Apodos ingleses, italianos, franceses, portugueses y coreanos que usan de verdad los hablantes nativos, con lo que significan y cómo se dicen, para que no le llames algo traducido palabra por palabra del español.

  1. Inglés, y el más usado de todos. Se dice tal cual, beib, y es tan corriente en inglés que no suena a película: es lo que se oye en cualquier cocina de Manchester.

  2. Inglés, literalmente miel, con el mismo uso que aquí tiene cariño. Se pronuncia jani, con la j muy suave, y es de los pocos que valen igual dentro y fuera de casa.

  3. Inglés, corazón dulce, y bastante más serio que Babe. Es el que se usa delante de la familia, así que sirve para presentaciones y no solo para la intimidad.

  4. Inglés, y en el norte de Inglaterra se lo dicen hasta a los desconocidos en la panadería. Dentro de una pareja recupera todo su peso, que es lo curioso de la palabra.

  5. Italiano, amor, con una sola palabra haciendo todo el trabajo. Los italianos lo usan constantemente, así que nunca suena teatral como puede sonar una frase traducida.

  6. Italiano, tesoro mío, y la palabra es idéntica a la española, aunque allí es la forma estándar para la pareja y vale también para un hijo. Eso te dice lo cálida que es la palabra.

  7. Italiano, cachorro. Se dice cuchólo. Le va a un novio pegajoso que te sigue por el piso, y es de los apodos más usados de Italia sin ser nada cursi.

  8. Italiano, dulzura, usada para nombrar a la persona y no a la cualidad. Suena dolchétsa, es más suave que amore y bastante menos común, así que parece elegida.

  9. Francés, mi querido, en masculino. Mon chérie con e final iría dirigido a una mujer, así que esa terminación es el detalle que conviene no equivocar.

  10. Francés, el trapito con el que duerme un niño, y se usa para la pareja tal cual suena. Juguetón, comunísimo en Francia e imposible de traducir en una palabra.

  11. Francés, mi corazón. Se dice mon cor, con la r casi tragada, y es el que más gente pronuncia bien a la primera de todos los apodos franceses.

  12. Francés, mi tesoro. Suena mon tresór, con el acento al final, y funciona escrito muchísimo mejor que gritado desde la otra punta de la casa.

  13. Portugués de Brasil, amorcito. El diminutivo inho es donde el portugués guarda la ternura, igual que el español la guarda en el ito, y se dice amorzíño.

  14. Portugués, mi bien. Se dice meu beñ y es el apodo estándar de pareja en Brasil, tan común que se usa incluso al empezar una discusión.

  15. Portugués, mullido o mono. Se dice fófu y es un piropo directo y muy usado, aunque conviene saber que fofo en español significa otra cosa bastante menos halagadora.

  16. Coreano, cariño. Es el apodo de pareja del día a día en Corea, lo usan igual los novios que los matrimonios, y muchas veces se acorta a jagi.

  17. Coreano, algo así como querido, y reservado a los matrimonios. Usarlo mientras solo estáis saliendo es un chiste pequeño sobre el futuro, que es justo por lo que se usa.

  18. Coreano, mi amor. Es más romántico y menos cotidiano que jagiya, así que su sitio es un mensaje escrito y no un grito de una habitación a otra.

Apodos según su carácter y sus aficiones

Un apodo construido sobre lo que él hace de verdad gana a cualquier palabra dulce genérica, porque solo le puede pertenecer a él. Elige la línea de abajo que encaje con el jugón, el deportista, el lector o el tranquilo.

  1. Para el novio que te pasa el segundo mando sin que se lo pidas. Dice pareja y dice jugón a la vez, que es algo que consiguen poquísimos apodos.

  2. Un cumplido disfrazado de advertencia. Le va a un novio competitivo, y es el único apodo de videojuegos que además funciona cuando se pone terco.

  3. Para el que organiza los planes, reserva la mesa y se acuerda de los cumpleaños. Lenguaje de partida para un talento profundamente poco glamuroso.

  4. Corto, animoso y ligeramente condescendiente si tú quieres que lo sea. Le va a un novio que se toma en serio cualquier competición, juegos de mesa incluidos.

  5. Se entiende en toda la lengua y viene del fútbol. Bueno para un novio deportista y todavía mejor cuando acaba de fregar los platos sin que nadie se lo dijera.

  6. Préstamo del inglés que en español se usa solo en clave deportiva, para el que remata sin dudar. Le va al novio que se compromete al cien por cien con cualquier plan.

  7. Para el novio que explica el fuera de juego a gente que no lo ha preguntado. Cariñoso, y un chiste pequeño sobre lo mucho que disfruta explicando cosas.

  8. Suave y concreto, para el novio con tres libros abiertos a la vez. Describe cómo pasa un domingo y no dice absolutamente nada sobre su aspecto.

  9. Para el que responde a una pregunta sencilla con quince minutos de clase magistral y encima suele tener razón. Dicho con cariño es un elogio a lo mucho que sabe.

  10. La palabra que se usa para quien dirige una orquesta, y en español es tan seria como halagadora. Le va a un novio que toca un instrumento, y vale de broma y en serio.

  11. Para el novio que está en un grupo, y para el que se comporta como si lo estuviera. Las dos lecturas son cariñosas, así que no cae mal nunca.

  12. Para el novio que cocina en serio y rechaza toda ayuda. Úsalo como tratamiento y no como oficio y convierte la cocina compartida en un chiste recurrente.

  13. Para el de las botas junto a la puerta y un plan para el finde. Le va a quien es más feliz en una cresta que en un restaurante con mantel.

  14. El apodo clásico para un novio muy alto y el menos incómodo de todos. Enuncia un hecho en vez de hacer un chiste, que es por lo que los altos casi nunca se molestan.

  15. La versión más grande de Jirafa, para el novio que agacha la cabeza en los marcos. Da lo mejor de sí dicho con cariño delante de amigos mucho más bajos.

  16. Para el novio con grasa bajo las uñas y un proyecto en el garaje. Nombra una obsesión, y las obsesiones con nombre son materia prima excelente para un apodo.

  17. Para el novio que no levanta la voz jamás. Elogio para una pareja tranquila y pulla suave los días en que preferirías que reaccionara un poco.

  18. Para un novio cuyas mejores horas empiezan a las once de la noche. Es la forma más amable que hay de describir un horario que no va a coincidir con el tuyo nunca.

Apodos hechos con su propio nombre

La opción más personal de la página, porque la materia prima ya es suya. Cada entrada es una regla con un ejemplo resuelto, así que puedes pasar por ella su nombre o su apellido tú misma.

  1. Corta el nombre por la segunda sílaba y para ahí. Alejandro da Ale, Alberto da Alber y Sebastián da Seba. Es la regla más productiva del español y casi nunca falla.

  2. La misma tijera, pero conservando la consonante doble que hace el sonido. Guillermo da Guille y Rodrigo da Rodri, y esa terminación en e o en i es lo que suena a mote.

  3. Los hipocorísticos irregulares, que no siguen ninguna regla y hay que saberlos. Ignacio da Nacho, José da Pepe, Francisco da Paco y Enrique da Quique.

  4. Quédate con el final del nombre en vez de con el principio, que es lo que casi nadie prueba. Fernando da Nando, Alejandro da Jandro y Salvador da Vador.

  5. Dos sílabas y una u final, que en español suena joven y cercano. Manuel da Manu, Daniel da Dani y Santiago da Santi. Es el molde más moderno de todos.

  6. La eñe aparece sola en muchos hipocorísticos y siempre suaviza. Antonio da Toño en México y Toni en España, y las dos formas se entienden en los dos sitios.

  7. La ch es la letra del cariño en español. Jesús da Chus o Chucho, María José da Cote, y cualquier nombre con una s fuerte admite este tratamiento.

  8. Repite una sílaba y tira el resto. Eduardo da Lalo, Rodolfo da Fofo y Guadalupe da Lupe. Es la regla de la infancia y por eso suena tan cercana.

  9. La ch otra vez, ahora duplicada. Jesús da Chechu, Sergio da Checho y José Luis da Cheluis. Es de las formas más usadas y de las peores de escribir por primera vez.

  10. A veces no hay que tocar nada: el nombre ya es corto y lo único que cambia es cómo lo dices. Bájale el volumen y ya es otra cosa, aunque las letras sean las mismas.

  11. Tres letras y punto. Fernando da Fer, Federico también, y Gabriel da Gabi. Cuanto más corto se queda, más suena a algo que solo le llamas tú.

  12. Lee sus iniciales como si fueran una palabra. L y E dan Ele, A y J dan Ajota, y cualquier par de letras que casi forme una palabra merece decirse en voz alta antes de descartarlo.

  13. Corta el apellido en vez del nombre. Gutiérrez da Guti, Fernández da Fer y Domínguez da Domi. Suena a lo que le llamarían en un equipo, que es parte de la gracia.

  14. Quédate con la primera parte de un apellido compuesto. Villanueva da Villa y Castroviejo da Castro. Funciona muy bien cuando su nombre de pila es de los comunes.

  15. La forma americana del cariño, con una p que se repite. Felipe da Pipe, Juan Pablo da Juanpa y José Miguel da Chemi. Se entiende en toda América sin explicación.

  16. Ponle el diminutivo al final del mote y no del nombre entero. Juan da Juanito, Carlos da Carlitos y Luis da Luisito, y esa es la última vuelta de tuerca que queda.

Genera un apodo cariñoso

Sirve para desempatar, no para responder. Si dos nombres de las listas de arriba están igualados, pulsa generar y mira si alguna de estas parejas de palabras te hace reír.

Es una ayuda, no la respuesta: lo que importa de esta página son las listas de arriba. Pulsa generar si quieres una pareja de palabras tonta con la que arrancar. Número de tanda 136400

¿Cuál es un buen apodo para tu novio?

Uno bueno es corto, fácil de decir en voz alta y verdadero sobre él y no sobre los novios en general. Los que salen de una costumbre, una afición o su propio nombre duran más, porque solo le encajan a él. Pruébalo delante de un amigo antes de convertirlo en el de siempre.

Los apodos hacen un trabajo concreto dentro de una relación: marcan un registro privado, una manera de hablarse que os pertenece a los dos y a nadie más. Por eso uno prestado suele sonar plano al principio. Las palabras de esta página son un punto de partida, y las que acaban quedándose son casi siempre las que se torcieron un poco por el camino.

Dilo en voz alta antes de decidirte

Un apodo vive en el habla y no por escrito. Hay muchos que quedan preciosos tecleados y se vuelven incómodos en cuanto hay que decirlos de una punta de la casa a la otra, porque son largos o porque el acento cae donde no toca. Di tu lista corta en voz alta, con tu voz normal y al volumen al que lo dirías de verdad. Cualquiera que te haga dudar ya es la respuesta equivocada.

Cuidado con el mapa

Esta es la página del sitio donde más importa de dónde eres. Churri se entiende en España y no en América. Papi es completamente natural en el Caribe y suena rarísimo en Madrid. Gordo o gordi es puro cariño en Argentina y en Uruguay y se puede leer como una pulla a seis mil kilómetros de allí. No pasa nada por usar uno marcado, pero conviene saber que lo es, porque quien lo va a oír no tiene manera de saber de dónde lo has sacado.

Un apodo para cada sitio

Casi todas las parejas acaban con dos o tres, y eso es el resultado sano y no una indecisión. Suele haber uno blando para casa, uno sencillo para los mensajes y algo neutro para sus padres y para tus compañeros de trabajo. Un nombre que tiene que servir en todas partes acaba no sirviendo en ninguna, así que deja el tierno en casa y elige algo más discreto para la calle.

Fíjate en lo que hace, no en lo que dice

Casi cualquier hombre va a decir que le da igual. Fíjate mejor en si te lo devuelve, en si lo usa delante de sus amigos y en si lo acorta todavía más, porque acortarlo es la señal más clara de que lo ha aceptado. Si no vuelve nunca hacia ti, retíralo sin decir nada y prueba con uno de otra lista.

Más cosas de Nick Zoo

El resto del sitio, una tarjeta por grupo. Las listas de apodos están escritas a mano para personas reales; los generadores construyen nombres de personajes, equipos y lugares.