Listas de apodos

Apodos para personas reales, no para personajes inventados. Todas las listas de aquí están escritas a mano y partidas en secciones, así que puedes ir directamente a las tiernas, a las graciosas o a las que están en otro idioma.

¿Cómo se elige un apodo que de verdad se quede?

Elige uno que sea verdad sobre esa persona y no verdad sobre todo el mundo. Una costumbre, una afición o una versión corta de su propio nombre duran más que cualquier palabra cariñosa genérica, porque no le encajan a nadie más. Y dilo en voz alta unas cuantas veces antes de usarlo delante de alguien.

Un apodo es un pedacito de lengua privada. Marca la forma en que dos personas se hablan cuando no escucha nadie más, y por eso un nombre sacado tal cual de una lista suele sonar plano el primer día y encajar al tercero, después de haberse acortado, estirado o pronunciado mal hasta convertirse en algo propio.

Por qué estas listas van por secciones

Nadie quiere doscientos nombres en una sola columna. Todas las páginas de este grupo están partidas en secciones con nombre, una por cada manera de elegir: el tono que buscas, el idioma en el que lo quieres, lo que esa persona hace de verdad todo el día y las letras que ya tiene su propio nombre. Leer una sección y pasar de las demás es exactamente como están pensadas para usarse.

Escritas para las dos orillas

Una misma página sirve en España y en América, así que las palabras cariñosas que solo se usan en un país llevan dicho de dónde son en vez de colarse como si fueran generales. Importa más aquí que en cualquier otra parte del sitio: un apodo que suena tierno en un sitio puede sonar a burla a seis mil kilómetros, y el que lo va a oír no tiene manera de saber de dónde lo sacaste.

La herramienta va debajo de la lista, no encima

Los generadores del resto del sitio responden a otra pregunta. Cuando estás nombrando a doce aldeanos, una herramienta es la respuesta correcta. Cuando estás nombrando a una persona a la que quieres, lo es una lista escrita a mano, así que en estas páginas la lista va primero y el generador se queda debajo como forma de desempatar. Las dos cosas son gratis y ninguna pide cuenta.

Preguntas frecuentes

¿Cómo de largo debe ser un apodo?

Una o dos sílabas para cualquiera que pienses decir a diario, porque esa es la longitud que aguanta que te llamen desde el otro lado de una habitación. Los largos funcionan como broma precisamente porque nadie los acortaría. Casi todas las parejas acaban con uno corto y otro largo.

¿Y si el apodo no le gusta?

Retíralo y prueba con otro de una sección distinta. Fíjate en lo que hace y no en lo que dice: un nombre que acepta vuelve hacia ti, lo usa delante de sus amigos y con el tiempo se acorta otra vez. Uno que solo tolera sencillamente no reaparece, y ese silencio es la respuesta.

¿Es raro usar un apodo en otro idioma?

No, y es de las cosas más normales que hacen las parejas. Lo que importa es usar una palabra que la gente use de verdad y no la traducción de diccionario de un apodo en español. Cada entrada en otro idioma de estas listas dice qué significa, cómo se dice más o menos y en qué países se usa.

¿Se puede sacar un apodo de su nombre real?

Sí, y suele ser la versión que dura, porque la materia prima ya es suya. Recorta el nombre a una o dos sílabas, añade una terminación suave, quédate con el final en vez de con el principio, o lee las iniciales en voz alta como si fueran una palabra. Cada una de esas reglas tiene ejemplos en la lista.

¿Sirven igual en España y en América?

Las listas están escritas para las dos orillas. Cuando una palabra cariñosa solo se usa en un país se dice cuál, en vez de colarla como si fuera general, porque un apodo que suena tierno en un sitio puede sonar a broma en otro. Los que llevan aviso siguen valiendo: solo conviene saber de dónde vienen.

¿Se pueden leer estas listas en el trabajo o en familia?

Sí. Todo lo que hay en estas páginas está escrito para público general: nada insinuante, nada que se ría del cuerpo de nadie y nada que resultara incómodo dicho en voz alta delante de sus padres. Las entradas de broma apuntan siempre a una costumbre, que es la clase de chiste del que uno se puede reír.