Nombres para gatos negros
Ciento dos nombres para gatos negros, repartidos en seis listas para que vayas directamente al tipo que quieres. Cada nombre lleva una nota sobre de dónde sale y a qué gato le va bien, y los de mitología y cine dicen cuál es la referencia de verdad en vez de dejarte adivinando.
102 nombres para gatos negros, en seis listas
Salta directamente a la lista que quieras. Los del color son por donde empieza casi todo el mundo, las de gatas y machos son nombres corrientes que le sientan bien a un animal negro, y las tres últimas tiran del folclore en vez del pelaje.
Nombres por el color del pelaje
Las palabras que el español ya tiene para el negro, y son la razón de ser de esta página. Cada una es un material, un mineral o un fruto de verdad, así que el significado aguanta cuando alguien pregunte de dónde has sacado el nombre.
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El nombre más puesto a un gato negro en español y el más difícil de mejorar. Dos sílabas, ninguna explicación necesaria, y se queda en Carbo o Carboncito en cuanto llevas un mes con el animal.
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El azabache es una piedra de verdad, madera fosilizada que se talla en Asturias y en Galicia, y de ahí viene la expresión negro azabache. También se lleva como amuleto contra el mal de ojo, que en esta página viene doblemente bien.
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La madera negra y densa con la que se hacen las teclas negras de un piano. Es un nombre corto, algo solemne, y le sienta bien a un gato grande que se mueve despacio.
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El del calzado, y de ahí lo de negro betún. Es llano, nada pretencioso y tiene una ironía de barrio que los nombres minerales de esta lista no tienen.
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El palo a medio quemar que queda en la lumbre, y la mitad del refranero español lo usa: negro como un tizón. Termina en consonante fuerte, que es lo que se oye desde el patio.
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La mina del lápiz, y lo más parecido a un nombre de color exacto para un gato cuyo negro tira a plata según le dé la luz. Suena técnico, así que parece elegido y no improvisado.
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Lo que deja el humo pegado a la chimenea. Va mejor en un gato de pelo mate y polvoriento que en uno brillante, y tiene la misma gracia sencilla que llamar Ceniza a uno gris.
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Una piedra negra con vetas, y el nombre más afilado de la sección. Se escribe con tilde y esa equis final es justo lo que hace que un gato levante la cabeza a media casa de distancia.
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Dulce, negro y con partidarios y detractores, igual que la golosina. Es una palabra larga que se dice deprisa, y casi todo el mundo acaba en Rega antes de la segunda semana.
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Corto, moderno y un poco gráfico. Le va al gato que no tiene ni un pelo blanco, y da Tintín y Tinto, que son dos apodos distintos para el mismo animal.
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El alquitrán, en mexicano, y la palabra viene del náhuatl chapopohtli. Es larguísima para llamar a un gato y absolutamente perfecta si eres de México y quieres un nombre que no tenga nadie más.
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Vidrio volcánico, negro y con filo, y una piedra con muchísimo peso en Mesoamérica. Es el nombre más grande de la lista, así que la mayoría de las casas acaba diciendo Obi.
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La pez con la que se calafateaban los barcos, negra y espesa. Dos sílabas y una erre en medio, que es una combinación que los gatos distinguen muy bien del ruido de fondo.
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El hongo negro, carísimo y con una forma exactamente igual que la nariz de un gato. Suena tierno sin ser empalagoso, y le sienta especialmente bien a una gata pequeña.
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La mora silvestre, de un morado tan oscuro que pasa por negro. Es un nombre de campo, y tiene la ventaja de que se acorta a Zarza, que ya suena a otro animal distinto.
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Por la negra, claro. Es de los pocos nombres de esta página que hace reír a la gente sin ser una broma a costa del gato, y funciona igual de bien en España que en América.
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La molida, la negra. Va con un gato inquieto más que con uno tranquilo, porque la palabra tiene un ritmo rápido que un nombre como Ébano no tiene.
Nombres para gatas negras
Nombres que suenan femeninos sin ser cursis, porque a una gata negra un nombre cursi rara vez le pega. Van desde los que se oyen en cualquier casa hispanohablante hasta los que juegan con el color sin decirlo, y ninguno es la versión traducida de un nombre inglés.
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El nombre por excelencia para una gata negra en español, y se lo ha ganado: una gata negra de verdad te sigue de habitación en habitación y de verdad desaparece en un pasillo a media luz.
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Directo, bonito y con una sola idea dentro. Funciona en toda América y en España por igual, y tiene la ventaja rara de que se entiende igual dicho en voz baja que a gritos.
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La pantera negra no es una especie aparte sino un leopardo o un jaguar con exceso de pigmento, que es literalmente lo que le pasa a tu gata. El nombre es exacto y además impone.
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Cariño corriente en gran parte de América para cualquier animal negro, con el diminutivo haciendo todo el trabajo afectivo. En España se usa menos y suena más marcado, así que conviene saberlo antes de elegirlo.
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Más suave que Negrita y con la misma idea detrás. Le va bien a una gata de negro apagado, de esas que a plena luz resultan ser marrón muy oscuro en vez de negro del todo.
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La superstición puesta encima a propósito, que es la manera más simpática de contestarle. Dos sílabas con jota, que es un sonido que los gatos localizan muy bien.
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La fruta, oscura y pequeña, y también un nombre que existe por sí solo. Es corto, acaba en a abierta y se aprende rápido, que en un gato importa más que lo que signifique.
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Para la gata negra que se mueve como si le hubieran dado cuerda. No dice nada del color y ese es el truco: un nombre que describe el carácter envejece mejor que uno que describe el pelo.
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Para la gata pequeña, de rasgos finos y actitud de no tocarme. Es un nombre muy usado en el Río de la Plata y en el Caribe, y se acorta a Muñe con facilidad.
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Dos sílabas iguales, que es la forma que un gato distingue antes que ninguna otra dentro de una conversación. Es de los nombres de gata más puestos en español y sigue funcionando.
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Corto, con dos aes abiertas y una ele en medio, que es casi el nombre de gato perfecto desde el punto de vista del sonido. Viene de la leona de El rey león y se entiende en todas partes.
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Por la pintora, que además tenía gatos y los metió en sus cuadros. Es un nombre con carácter y le queda bien a una gata que mira fijo y no aparta la vista.
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De Cleopatra, y con Egipto detrás, que es el sitio donde el gato dejó de ser un animal y pasó a ser otra cosa. Dos sílabas y termina en o, poco común y muy fácil de decir.
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Sonido rotundo, ka inicial y erre suave, y no significa nada en español, que a veces es exactamente lo que se busca. Muy usado en Argentina y en México para gatas oscuras.
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Todo redondo, sin una sola arista, y de lo más español que hay. Le pega a una gata tranquila, grande y con oficio de dormir, más que a una nerviosa.
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Castizo, corto y con una pe que corta el aire. Es de esos nombres que suenan a persona y no a mascota, y por eso resultan graciosos puestos a un animal.
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Con tilde en la i, para que se lea como dos sílabas. Es a la vez un nombre y un posesivo, y ese doble sentido es la razón entera para elegirlo.
Nombres para gatos negros machos
Nombres cortos y con consonante fuerte para los machos, más unos cuantos que simplemente son buenos nombres de gato y le quedan bien a uno negro. Si estás eligiendo para un gatito, tira de los de dos sílabas: envejecen mucho mejor que un nombre de broma.
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Negro en italiano, y de paso el emperador romano. Es la manera de llamar Negro al gato sin llamarlo Negro, y funciona igual de bien en España que en América.
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El animal y el héroe enmascarado vestido de negro de arriba abajo. Es de los pocos nombres de cultura popular que un angloparlante también lee bien, por si la casa es bilingüe.
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Un animal que sí es negro de verdad, en vez de una palabra de color disfrazada de nombre. Tiene además la fama de listo, que en un gato es un cumplido y una advertencia.
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Para el macho con una mancha blanca en el pecho que parece algo que se ha llevado sin pagar. Describe una costumbre tanto como un color, y la costumbre suele ser cierta.
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Especialmente bueno si tiene un ojo distinto, una oreja partida o cualquier marca que parezca un parche. Es un nombre alegre para un gato con biografía.
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La superstición llevada al extremo y convertida en broma. Suena mucho peor de lo que es, y en casi todas las casas termina siendo Diablito antes del primer mes.
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Sólido, continental y de toda la vida. Significa moreno en la raíz germánica de la que viene, que es bastante cerca para un gato muy oscuro y bastante lejos para tener gracia.
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Dos sílabas y ni una arista, para el macho grandote y blando que se echa en medio de todo. Es un nombre de cariño disfrazado de nombre de fiera.
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La palabra cariñosa para gato en medio continente, de Perú a México, y usarla como nombre propio es una broma que se entiende sin explicar. Corta, aguda y facilísima de gritar.
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Termina en a y se le pone a machos sin ningún problema, que es algo que el español hace todo el rato. Es el nombre del gato negro de pelo largo que suelta pelo por toda la casa.
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Un espíritu doméstico que cambia las cosas de sitio por la noche, que es una descripción bastante literal de un gato. En Asturias y en Galicia el mismo bicho se llama trasgo.
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Grande, dramático y con tres sílabas, así que hay que quererlo mucho para usarlo entero. Le pega al gato negro que aparece en una habitación sin que nadie lo haya visto entrar.
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Ruido, no color, y por eso funciona: es un nombre para el gato que baja las escaleras como si se cayera un mueble. La erre en medio se oye desde cualquier parte de la casa.
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Un nombre que en español se le ha puesto a más perros que a gatos, y precisamente por eso resulta gracioso en uno. Suena a alguien que espera que le sirvan.
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El monje ruso al que costó horrores matar, según la leyenda. Es largo y absurdo, y le queda perfecto al gato negro de mirada intensa que sobrevive a todo.
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El mago, y por razones evidentes es de los nombres que más se repiten en los gatos negros de casa. Se acorta a Merli y aguanta bien toda la vida del animal.
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El clásico absoluto, y va aquí porque es lo primero que se ve en un gato negro: en un animal sin más rasgos visibles, los bigotes blancos son literalmente lo único que destaca.
Nombres de mitología y folclore
Dioses, espíritus y criaturas con una relación real con la noche, los gatos o la oscuridad, y aquí el español tiene material propio que el inglés no tiene. Cada entrada dice de qué tradición sale y qué era la figura, porque un nombre mitológico solo vale si la historia es cierta.
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La diosa egipcia representada como gata o como mujer con cabeza de gata, protectora de la casa y de los niños. Si solo vas a coger un nombre mitológico, este es el que tiene más derecho.
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La diosa egipcia con cabeza de leona, señora de la guerra y también de la curación, y la cara feroz de la que Bastet es la cara amable. Para la gata pequeña que se cree enorme.
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El dios egipcio con cabeza de chacal que guiaba a los muertos y presidía el embalsamamiento. Oscuro, antiguo y solemne, y se queda en Nubi, que le quita casi toda la solemnidad.
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La diosa griega de la brujería, la luna y las encrucijadas, a la que se le dejaban ofrendas donde se cruzaban tres caminos. Lleva tilde en la e y le va a una gata territorial.
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La diosa griega de la noche en persona, nacida del Caos y tan antigua que hasta Zeus la respetaba. Tres letras, una sílaba, y el significado no puede ser más exacto.
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La personificación griega de la oscuridad profunda, la sombra que llena el espacio entre la tierra y el inframundo. Es un nombre pesado, así que pide un gato grande y sin prisa.
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La diosa griega de la luna, que la conducía por el cielo cada noche. Más suave que Luna y muchísimo menos usado, que es la razón entera para preferirlo.
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La diosa nórdica cuyo carro tiran dos gatos, que es la credencial gatuna más directa que ofrece toda la mitología del norte. Además es un nombre fácil, que un gatito aprende enseguida.
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La diosa irlandesa de la guerra y del destino, que se aparece en el campo de batalla en forma de cuervo. Lo del cuervo es lo que lo convierte en un nombre de animal negro y no solo oscuro.
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El perro de tres cabezas que guarda la puerta del inframundo griego. Es un perro, ahí está la broma, y en casa se queda en Cerbe a los dos días de haberlo elegido.
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El dios mexica del espejo humeante, señor de la noche y del cielo nocturno, ligado a la obsidiana y al jaguar. Es larguísimo y se usa como Tezca, y no hay nombre más nocturno en toda América.
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El dios mexica con cabeza de perro, gemelo de Quetzalcóatl, que acompañaba al sol en su viaje por el inframundo. Se pronuncia SHO lotl y es de los nombres más raros que se pueden poner.
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La diosa maya de la luna, la medicina y el tejido. Se dice ISH chel, y para una gata negra la parte lunar del cargo es la que hace que el nombre encaje.
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El inframundo mexica, el lugar al que se llegaba tras cuatro años de viaje. Es un topónimo y no un dios, cosa que conviene saber, y suena magnífico dicho en alto.
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Del folclore de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua: un perro espectral que sale de noche, negro el que hace daño y blanco el que protege al caminante. Es tuyo si eres centroamericano.
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En la tradición mesoamericana, la persona capaz de transformarse en animal, y también el animal en el que se transforma. Es la palabra exacta para un gato al que sorprendes mirándote demasiado rato.
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La bruja gallega, la del dicho de que haberlas haylas. Es una palabra preciosa, corta, con diptongo, y en Galicia la va a entender todo el mundo sin que expliques nada.
Gatos negros famosos del cine y los libros
Nombres prestados con algo detrás, y cada entrada dice de dónde sale exactamente para que decidas si quieres la referencia. Varios de estos gatos son de esmoquin y no negros del todo, y donde es así queda dicho.
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El gato que habla de Sabrina, cosas de brujas, y el primer nombre que se le ocurre a casi todo el mundo. Arrastra también los juicios de Salem, así que pesa más de lo que parece.
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Thackery Binx, el chico convertido en gato negro durante tres siglos en El retorno de las brujas. Es corto, raro y mucho menos usado que Salem, que es su mejor argumento.
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La pantera negra que educa a Mowgli en El libro de la selva, y el nombre más digno de toda la lista. Son cuatro sílabas, así que en casa acaba siendo Bagui, que ya no es tan digno.
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El gato negro y sarcástico de Nicky la aprendiz de bruja. Dos sílabas idénticas, que es lo que un gato oye mejor, y pertenece a una película que no le ha hecho daño a nadie.
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El gatito negro de Los Aristogatos, bautizado por el compositor francés. Se pronuncia BER lioz y le va a un cachorro con más seguridad en sí mismo que tamaño.
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El gato negro enorme, bebedor y armado de El maestro y Margarita, de Bulgákov. Si tu gato es grande y da la impresión de estar tramando algo, el nombre ya está puesto.
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El gato prestidigitador de los poemas de T S Eliot y del musical Cats, descrito como negro de las orejas a la punta del rabo. Todo el mundo lo abrevia a Misto, incluido el poema.
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El gato negro del cuento de Poe, que en español se tituló justamente El gato negro. La historia es horrible, así que mucha gente se queda con el nombre y suelta el cuento.
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El gato de los dibujos mudos, negro con la cara blanca, y uno de los personajes animados más antiguos que existen. Significa feliz o afortunado en latín, lo cual le viene doble a esta página.
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El gato de la Warner, que es de esmoquin y no negro entero. Merece la pena solo por el nombre, que son tres sílabas de pura solemnidad puestas encima de un desastre.
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El gatito de Geppetto en Pinocho, blanco y negro, bautizado por el barbero de las obras de Beaumarchais. Es saltarín, italiano y mucho menos común de lo que la fama de la película haría pensar.
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El gato de la madrastra en La Cenicienta, y el malo de todas las escenas en las que sale. El nombre significa portador de luz, así que es menos diabólico de lo que parece escrito.
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La gata negra de Gary Seven en la serie original de Star Trek, que resulta no ser exactamente una gata. Es también una diosa egipcia, así que el nombre funciona en dos planos a la vez.
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Los Simpson llamaron así a su gata negra, y la gracia está entera en el contraste. Ponerle a un animal negro azabache el nombre más blanco posible funciona siempre.
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Como se llama Catwoman en el doblaje latinoamericano, y es un hallazgo que el inglés no tiene. Enfundada en negro de arriba abajo, es el nombre perfecto para una gata elegante y ladrona.
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El protagonista de Gobbolino, el gato de la bruja, de Ursula Moray Williams: un gatito negro que lo único que quiere es ser un gato de casa normal. Una referencia dulce y muy poco vista.
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La hermana de Gobbolino en el mismo libro, que sí se dedica a la brujería encantada de la vida. Es el nombre del segundo gato si el primero ya se llama Gobbolino.
Nombres de buena suerte, porque en otros sitios la dan
Que un gato negro traiga buena o mala suerte depende por completo de dónde estés parado. En Reino Unido y en Japón es buen augurio, en buena parte de Europa y de América es lo contrario, y estos nombres se ponen a propósito del lado bueno.
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La respuesta más directa a la superstición, y no por sencilla es peor. Las protectoras se lo ponen a los gatos negros aposta, porque un nombre es la manera más barata de discutir con un prejuicio.
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La diosa romana de la suerte, que giraba una rueda y no se preocupaba demasiado de dónde paraba. Son tres sílabas rodadas y se queda en Fortu sin ningún esfuerzo.
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Por el de cuatro hojas. Un nombre verde y vegetal encima de un pelaje negro es un desajuste agradable, y además es una planta de verdad, así que envejece mejor que una palabra abstracta.
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Un objeto que se lleva encima para que no te pase nada, que es exactamente el oficio que la tradición le atribuye a un gato negro afortunado. Se abrevia a Amu con naturalidad.
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Como amuleto pero con más ceremonia y una ese en medio que corta el aire. Le queda bien a un gato que se toma a sí mismo completamente en serio, es decir, a casi todos.
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El amuleto en forma de puño, de azabache o de coral, que se le cuelga a los recién nacidos contra el mal de ojo en España y en media América. Dos sílabas y una historia larguísima detrás.
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Del maneki neko, la figura del gato que saluda con la pata, y la versión negra es concretamente la que se vende para mantener fuera de casa las enfermedades y los malos espíritus.
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Fortuna en japonés, y el carácter que aparece en los amuletos que se compran en los templos a principio de año. En Japón el gato negro es animal de buen agüero, y este nombre lo dice sin rodeos.
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Del árabe, bendición o buena estrella, y una palabra que el español adoptó con ese mismo sentido a través de Marruecos. Suena a nombre propio, cosa rarísima en una palabra que significa suerte.
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Grande, católico y muy usado como nombre de persona en América. Se le pone al gato que apareció en circunstancias imposibles, que es como aparecen la mitad de los gatos negros.
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Buena suerte y felicidad a la vez, en una sola palabra de dos sílabas. Es una de esas palabras españolas preciosas que ya casi no se usan, y ponérsela a una gata la rescata.
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La buena fortuna, la de la buenaventura. Es un nombre antiguo, de los que suenan a otro siglo, y por eso le queda especialmente bien a un gato de aire serio.
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La de la puerta, colgada con las puntas hacia arriba para que no se escape la suerte. Es larga, así que en la cocina se convierte en Herra, y aun así merece la pena.
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El grillo se ha tenido por animal de suerte en China y se recibía en las casas del sur de Europa por la misma razón. Le va a un gato pequeño, ruidoso y nocturno, es decir, exacto.
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La resina fosilizada que se lleva como amuleto, y de paso el color de ojos que más se ve en un gato negro. El nombre no describe el pelo sino lo único que se le distingue en la oscuridad.
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El ojo de cristal azul que se cuelga contra el mal de ojo en Turquía y en todo el Mediterráneo oriental. Dos sílabas, un sonido poco habitual en español y un significado protector.
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El del collar, y el que lleva colgado al cuello el gato de la suerte japonés. Es la palabra que mejor describe a un gato negro que no se ve venir y que oyes llegar.
O que lo decida el generador
Sirve para desempatar, no para responder. Si dos nombres de las listas de arriba están igualados, pulsa generar y mira si alguno de los que salen de las listas de palabras de esta página lo resuelve.
Es un desempate, no la respuesta: la página son las seis listas de arriba. Pulsa generar si quieres un nombre de broma de dos palabras del estilo de Señor Bigotes para arrancar. Número de tanda 227779
¿Qué nombre le pongo a un gato negro?
Elige una o dos sílabas que acaben en consonante fuerte, porque es lo que un gato oye de verdad desde el otro lado del patio. Después decide si estás nombrando el color, el carácter o la leyenda. Carbón y Ónix son las apuestas seguras, y un nombre mitológico te deja una historia que contar.
Un gato negro es el más difícil de fotografiar y el más fácil de nombrar, porque el color lleva miles de años acumulando palabras e historias. Las listas de esta página están partidas por lo que estás nombrando: el pelaje, el animal o la superstición que le han colgado. Casi todas las casas acaban con uno de la primera lista y un apodo que no tiene nada que ver al cabo de un mes.
Que dé buena o mala suerte depende de dónde estés
En Reino Unido que un gato negro se te cruce es buen augurio, y en Japón se consideran tan afortunados que el maneki neko negro se vende justamente como protección contra la enfermedad. En buena parte de Europa continental y de América el mismo animal significa lo contrario. No es un dato menor: los gatos negros siguen tardando más que ningún otro en salir de una protectora, y la lista de nombres de suerte de esta página está para empujar en la otra dirección aunque sea un poco.
Dilo en voz alta en el patio antes de decidirte
Los gatos responden al sonido y no al significado, y los sonidos que funcionan no son los que quedan bien escritos. Una o dos sílabas, una consonante fuerte en algún sitio y una vocal clara son lo que hace que un gato levante la cabeza. Carbón, Ónix y Nix pasan la prueba. Obsidiana y Tezcatlipoca no, y por eso todas las casas que los eligen los acortan calladamente antes de que acabe la semana.
Si tu gato es de ficción y no de pelo
Parte de quien lee esto está nombrando a un familiar de bruja, a un gato guerrero o a un personaje, y ese es otro trabajo con otras reglas. Para un gato de clan hecho con un prefijo y un sufijo al estilo de los libros, usa el generador de nombres de gatos guerreros, que arma nombres como Zarpa Sombría con criterio en vez de a ojo. Y si lo que buscabas era un nombre cariñoso para una persona y no para un animal, las listas de apodos para novio son el equivalente humano de esta página. Si el animal tiene pelo pero ladra, las listas de nombres de perras están cortadas por tamaño y por los datos de popularidad en vez de por el pelaje, porque a una perra hay que gritarle el nombre y a un gato no.
Más cosas de Nick Zoo
El resto del sitio, una tarjeta por grupo. Las páginas de lista están escritas a mano, para las personas y los animales de tu vida; los generadores construyen nombres de personajes, equipos y lugares.