Generador de nombres de ciencia ficción

Un generador de ciencia ficción con seis modos: personajes, planetas, ciudades y asentamientos, naves espaciales, empresas y corporaciones, y facciones o imperios. Elige uno y cada pulsación da doce nombres de esa clase.

Elige qué vas a nombrar y pulsa generar. El número de tanda que queda en el enlace devuelve los mismos doce. Número de tanda 354460

50 nombres de ciencia ficción, ordenados por lo que nombran

Nueve personajes, nueve planetas y ocho de cada una de las otras clases: asentamientos, naves, empresas y facciones. Cada entrada cuenta de dónde sale el nombre y a qué historia le sirve.

9 nombres de personajes de ciencia ficción para tripulaciones y colonos

Nombres humanos para un futuro en el que todos los apellidos de la Tierra acabaron en la misma nave. El nombre de pila viene de una tradición y el apellido de otra, y el rango sustituye al nombre cuando la tripulación está de servicio.

  1. Dos sílabas claras y un apellido castellano de los que suenan a casa solariega. Sirve para una protagonista nacida en una estación donde el español sigue siendo la lengua de la cocina.

  2. Nombre latino y apellido japonés, la mezcla que deja cualquier puerto con tres siglos de escalas. Va bien para un ingeniero jefe al que todos llaman por el apellido.

  3. Dara existe en media docena de lenguas, del irlandés al persa, y por eso funciona como nombre del futuro. Quiroga, gallego y rotundo, le da un origen concreto.

  4. Rango y apellido, sin nombre de pila, es como se habla en un puente de mando. Ibarra es vasco y significa vega o valle, un recuerdo de tierra firme dentro de una nave.

  5. Los dos son vascos y los dos son cortos, con una k y una z que en un texto en español ya parecen de otro planeta. Encaja con un piloto joven en su primera misión.

  6. Nadia viene del ruso y significa esperanza; Okoro es un apellido igbo de Nigeria. Juntos suenan a familia de colonos de segunda generación, sin explicar nada más.

  7. Un oficio delante de uno de los apellidos más comunes del planeta. Es el personaje de ciencia ficción que lleva la nave en la escena difícil y habla poco por la radio.

  8. Comandante vale igual para un hombre que para una mujer, así que el nombre no decide por ti. Arrieta tiene cuatro sílabas llanas y se entiende a la primera por los altavoces.

  9. Tadeo es un nombre antiguo que casi nadie usa hoy, y en una novela del futuro eso juega a favor. Novak significa nuevo en varias lenguas eslavas, un guiño que no hace falta señalar.

9 nombres de planetas, inventados y de catálogo

Aquí conviven dos costumbres. Unos mundos reciben un nombre acuñado, de final suave, como el que elegiría una expedición que piensa quedarse. Otros conservan el nombre de su estrella y añaden una designación, que es como los archivaría un navegante.

  1. Sale de céfiro, el viento del oeste, y promete atmósfera antes de saber nada más del planeta. Bueno para un mundo habitable con tormentas que alguien tendrá que cartografiar.

  2. La raíz recuerda a Kepler, cuyo apellido ya figura en miles de exoplanetas reales. La tilde final lo vuelve agudo y sonoro, como un planeta descubierto por científicos y colonizado por ellos.

  3. Suena a caldera y a calor, así que el lector imagina volcanes o un sol demasiado cerca. Las cuatro sílabas acaban en una terminación de provincia romana.

  4. Nix es la noche de la mitología griega y la x deja un filo en medio de la palabra. Va con un planeta de rotación bloqueada donde las ciudades están en la cara oscura.

  5. Empieza con una qu muy castellana y termina con un aire eslavo. Esa mezcla le da pasado: parece un mundo que cambió de manos y conservó la mitad de cada nombre.

  6. Vega es una estrella real, a 25 años luz, y austral quiere decir del sur. El conjunto parece una etiqueta de carta náutica: la colonia sur de un sistema que tiene más de una.

  7. Sirio es la estrella más brillante del cielo nocturno, así que su mundo menor vive a la sombra de un nombre enorme. Una luna minera o un planeta agrícola que nadie visita.

  8. Omega es la última letra griega y aquí marca el último mundo del sistema. Con una supergigante roja detrás, el nombre pide una frontera militar o una historia de final de trayecto.

  9. Aldebarán viene del árabe y significa el seguidor, porque sale detrás de las Pléyades. Exterior lo coloca en la órbita lejana: frío, poco poblado y bien situado para vigilar.

8 nombres de ciudades y asentamientos para colonias y estaciones

Quien coloniza nombra por lo que dejó atrás o por lo que pisa. La mitad de estos nombres dice primero qué se construyó y después a quién se dedica, y la otra mitad se lleva una ciudad de la Tierra y le añade dónde está ahora.

  1. Yuri Gagarin fue la primera persona en órbita, en 1961, y un puerto espacial con su apellido casi se nombra solo. Suena a escala grande, con aduana y muelles numerados.

  2. Hipatia enseñó matemáticas y astronomía en Alejandría. Una cúpula dedicada a ella será un asentamiento científico, pequeño y presurizado, de los que tienen más telescopios que camas.

  3. Refugio rebaja la promesa de Edén: aquí se llega huyendo de algo. El contraste entre las dos palabras sirve para una colonia que se vende como paraíso y funciona como búnker.

  4. Ceres es el cuerpo más grande del cinturón de asteroides y el sitio lógico para cargar combustible. Un nombre de ciudad sin adornos, como los de las paradas de una línea de tren.

  5. Lisboa fue el puerto del que salían las carabelas, y ponerla en órbita mantiene el oficio. Encaja con una ciudad anillo llena de astilleros y de gente que está de paso.

  6. Cartago significaba ciudad nueva en fenicio, y la Cartagena de España se llamó Cartago Nova. Esta es la tercera de la serie, un puerto comercial con una historia larga detrás.

  7. Samarcanda era parada de la Ruta de la Seda, sinónimo de mercancía que viene de muy lejos. Con el adjetivo se convierte en la última escala, donde todo cuesta el doble.

  8. Profunda dice que la ciudad está bajo la superficie, excavada en roca o hundida en hielo. El nombre de la capital peruana le da a esa cueva un origen y una nostalgia.

8 nombres de naves espaciales con tripulación detrás

A una nave le pone nombre quien paga el casco, y se le nota el gusto. El sustantivo con adjetivo va bien para tripulaciones independientes y naves de guerra con sentido del humor. La fórmula con «de» es para naves matriculadas en un puerto.

  1. En derecho, una sentencia firme es la que ya no admite recurso. Como nombre de nave de guerra tiene humor de jurista, y deja claro que a bordo nadie piensa discutir.

  2. Un pájaro pequeño que vuelve cada año y un adjetivo que presume. Así se rebautiza un carguero ligero después de sobrevivir a algo que debió partirlo en dos.

  3. En el vacío no hay sonido y toda aurora es silenciosa, así que el nombre es exacto además de bonito. Va con una nave de exploración o con un crucero que llega sin avisar.

  4. El adjetivo cambia la herramienta: un martillo amenaza, y uno paciente amenaza con un plan. Bueno para una nave de asedio o un remolcador de brazo lento y fuerte.

  5. El albatros cruza océanos sin posarse, y los marineros decían que matarlo traía desgracia. Obstinado lo convierte en broma sobre una nave vieja que nadie consigue jubilar.

  6. El trueno que se oye lejos anuncia lo que todavía no ha llegado. Es un nombre de artillería de largo alcance, o de una nave correo que siempre trae malas noticias.

  7. La fórmula más vieja de la marina: una virtud y un puerto. Ganimedes es la luna más grande del sistema solar, así que su orgullo será un buque insignia reluciente.

  8. Una palabra de familia donde otros pondrían una virtud, y la nave pasa a ser alguien querido. Titán tiene mares de metano, así que será un buque cisterna construido allí.

8 nombres de empresas y corporaciones para una economía espacial

En español el sector va delante y la marca detrás, como en el rótulo de cualquier fábrica. Con eso se cubren casi todas las compañías, y dos apellidos unidos por un guion señalan una fusión lo bastante antigua para ser dueña de planetas.

  1. El cénit es el punto más alto del cielo sobre quien mira. Un astillero con ese nombre promete lo mejor de la gama, y sirve para la empresa que construye las naves de todos los bandos.

  2. Sector y mineral, nada más. Las compañías mineras reales se llaman así, y por eso sirve para la corporación gris que es dueña de un asteroide y de quienes viven en él.

  3. El cernícalo se queda quieto en el aire hasta que ve algo en el suelo. Para una empresa de salvamento es casi una declaración de intenciones, y suena a negocio familiar con tres naves.

  4. El lumen mide la luz y los cultivos hidropónicos viven de lámparas. Es un juego de palabras del que los fundadores estaban orgullosos, y la compañía que da de comer a una estación.

  5. El perihelio es el punto de la órbita más cercano al sol, el tramo rápido de cualquier ruta. Una empresa de transporte lo elige para prometer velocidad en el costado de cada contenedor.

  6. Dos apellidos fundadores, japonés y ruso, unidos por un guion. Grupo es la palabra neutra que usan los conglomerados cuando ya no les conviene decir a qué se dedican.

  7. Un consorcio junta a socios que no confían lo bastante para fusionarse del todo. Entre una familia rusa y una vietnamita, el nombre sugiere el control de una ruta de suministro.

  8. Casa es una palabra de banca antigua y de comerciantes con escudo. Le da a esta compañía una formalidad de otro siglo, la de una firma que ha sobrevivido a varios gobiernos.

8 nombres de facciones e imperios, de ligas a exiliados

Un gobierno se describe con una forma de mandar y un territorio. Un movimiento se describe diciendo quiénes son y de dónde vienen. Las dos fórmulas están aquí, y la segunda suele ser la que se opone a la primera.

  1. Hegemonía es dominio sin necesidad de ocupar, y Exterior la sitúa en los planetas de fuera. Una potencia que manda con contratos y flotas de visita, sin plantar bandera.

  2. Un directorio gobierna por comité, y el color lo vuelve inquietante. Suena a junta que tomó el poder después de una revolución y sigue firmando decretos con tinta roja.

  3. Orden tiene un pie en el convento y otro en la caballería. Sideral, que viene de las estrellas, la saca de la Tierra: monjes con flota o caballeros que juran sobre un mapa.

  4. Un cónclave se reúne a puerta cerrada y este además no tiene sede fija. Buen nombre para un gobierno en el exilio que delibera a bordo de naves sin puerto.

  5. El más directo de la lista: una forma de gobierno y una estrella. Sirve como antagonista clásico o como el estado viejo y cansado del que todas las colonias quieren irse.

  6. Marte fue el dios romano de la guerra antes que un planeta, y el nombre aprovecha las dos lecturas. Un movimiento de nacidos allí, con uniforme o sin él.

  7. Vesta es uno de los asteroides mayores del cinturón, y Libres cuenta que antes pertenecían a una compañía. Tiene el tono de una pancarta en una huelga.

  8. Europa es la luna helada de Júpiter y también un continente, y el lector duda un segundo entre los dos. Esa duda le va bien a un grupo que añora un lugar al que no puede volver.

¿Qué hace que un nombre suene a ciencia ficción?

Un nombre suena a ciencia ficción cuando deja ver un sistema detrás. Un planeta archivado bajo su estrella, una nave bautizada por quien la pagó, una empresa con el sector en el rótulo: cada uno le dice al lector que en ese mundo alguien lleva registros. Astronomía real y apellidos corrientes hacen el resto.

Un mundo de ciencia ficción se nombra por capas, y cada capa tiene un autor distinto dentro de la historia. Los exploradores etiquetan el planeta. Los colonos lo rebautizan cuando ya viven en él. Una corporación le pone marca al puerto y el gobierno que llega después lo cambia todo otra vez. Si todos los nombres suenan igual, casi siempre es porque los inventó una sola persona en una tarde. Los seis modos de esta página mantienen separadas esas voces.

El español coloca las piezas en otro orden

Los nombres de esta página no son los ingleses traducidos. En español el tipo de asentamiento va delante y la dedicatoria detrás, como en Puerto Gagarin, y una empresa dice primero su sector, como en Astilleros Cénit. Las naves llevan sustantivo y adjetivo concordados, los dos femeninos o los dos masculinos. Los rangos del modo de personajes son los que sirven igual para un hombre que para una mujer: teniente, piloto, comandante.

Primero el mapa y después la gente

Elige antes el planeta y sus asentamientos. Un mundo llamado Vega Austral indica que la colonia conserva los nombres de las cartas de navegación, y su capital se parecerá más a Estación Ceres que a una palabra inventada. Un mundo llamado Zefira lo nombró gente que quería quedarse, y sus ciudades arrastrarán nombres de la Tierra, como Lisboa Orbital. Los personajes vienen al final, porque los apellidos cuentan quién emigró hasta allí.

Las naves y las empresas enseñan quién tiene dinero

A un casco le pone nombre quien lo paga. Las armadas eligen virtudes y puertos, y las tripulaciones independientes eligen bromas. Con las corporaciones pasa lo mismo a mayor escala: sector y marca para la que busca clientes, dos apellidos con guion para la que ya no los necesita. Las marcas de este generador son palabras corrientes, así que alguna combinación coincidirá con una empresa que existe. Busca el nombre antes de imprimirlo en una portada.

Una facción necesita rival

Genera dos facciones y no una sola. Un estado se nombra con una forma de gobierno y un territorio, y quien se le opone usa un plural y un lugar de origen. La Hegemonía Exterior y los Mineros Libres de Vesta ya insinúan una disputa por el precio del mineral sin escribir una línea más.

Lo que esta página deja a otras

Todo lo anterior nombra el escenario y a los humanos que viven en él. Las especies no humanas siguen otras reglas de sonido, y el generador de nombres alienígenas las construye con grupos de consonantes y designaciones de clan. Si buscabas un nombre de ship, la mezcla de dos personajes de un fandom, eso lo hace el generador de nombres de pareja.

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